Yin y yang: ¿Somos esclavos del móvil?

YIN (Asun)

Mucho se ha hablado ya de las repercusiones de estar globalmente conectados por medio de las nuevas tecnologías. Hay defensores y detractores por doquier; nosotros tampoco hemos podido resistirnos a hacer nuestro enfoque yin y yang sobre el asunto.

En las películas futuristas siempre se ha mostrado un lado frío y oscuro de las relaciones personales, el futuro metálico parece no dejar sitio al contacto cálido del tú a tú. Nos ha parecido siempre algo irreal, porque ¿cómo los humanos vamos a dejar de mantener relaciones “humanas”?

No hace falta ver una película futurista para comprobar que ya está sucediendo, las redes sociales nos conectan con miles de personas que, a la vez, no quieren más que tener un contacto breve con un me gusta por ejemplo, pero que no te implica tener que ver ni hablar con esa persona en directo.

Foto de buendiario.com

Foto de buendiario.com

Los teléfonos inteligentes hacen que llevemos estas relaciones impersonales con nosotros de forma continua, y nos plantea una paradoja: quedamos con personas para relacionarnos, y en esa reunión no paramos de consultar el móvil para conectarnos con otras personas con las que la relación suele ser vía internet, y dejamos de lado la relación en vivo de ese momento.

Por ello, ya hay iniciativas que promueven las reuniones con los amigos y familia, sin la presencia constante del teléfono móvil encima de la mesa, un ejemplo curioso son los manteles con bolsillos que ha creado Paula O´Connor:

O el local Bedivere, en el Líbano, que te dan un 10% de descuento si les dejas custodiar tu móvil mientras estás allí.

Y finalmente, abogo por la campaña contra el chat en público que está haciendo Alex Haig, con su página www.stopphubbing.com.

Por desgracia, hay hasta una enfermedad llamada Nomofobia que trata del miedo a dejarse el móvil en casa.

Así que, llamo a la reflexión ¿estar 100% conectados al mundo no nos hace más solitarios a la vez? Las relaciones personales están muriendo en pos de las relaciones virtuales, y eso es frío y banal ¿acaso no nos damos cuenta? ¿Tus amigos de Facebook te ayudarán cuando tengas un mal momento, te abrazarán cuando realmente lo necesites, o estarán en tu fiesta de cumpleaños? No nos engañemos, cultivar una relación requiere tiempo y cariño, con un “me gusta” en una foto no vamos a ningún lado.

YANG (Jorge)

Lo cierto es que el mundo avanza cada vez más y más deprisa, y es imparable. Estoy hablando de la tecnología, como bien dice Asun, la conectividad que nos rodea, ¿a quién conocéis que no tenga un Smartphone con servicio de mensajería, redes sociales y “toa la pejca”? No vale decir vuestros padres/tíos/abuelos.

Cierto es que el estar eternamente conectados hace que, además de perder la privacidad, no podamos dedicarnos al 100% en otras labores o relaciones sociales en la que estemos enfrascados, como trabajar en una oficina o cenar con tu pareja o amigo.

Pero esto no tiene por qué ser malo.

Vivimos en una sociedad capitalista que nos tiene “adiestrados” a desear y a consumir, a tener empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos Tyler Durden dixit- y puedes hacer dos cosas:

  1. Luchar y resistir, con lo que te convertirás en un fósil viviente, en tu padre o tu madre (con todos los respetos), en una persona que no sabe utilizar un ordenador, un Smartphone o una Tablet. Alguien que perdió el tren de la tecnología hace tiempo y ya no ha sabido atraparlo de nuevo, ya sea bien porque no tiene un cerebro “acostumbrado” a la tecnología del momento, o porque nunca ha tenido interés y tampoco se lo pone a la hora de aprender. Seguro que todos conocéis unas cuantas personas así.
  2. Aceptar y disfrutar. La tecnología es maravillosa, de verdad. Si hace quince años nos dicen que en la palma de la mano tendríamos internet, a nuestros amigos, podríamos escuchar música, ver películas o la tele, leer las noticias, consultar el tiempo, reservar unas vacaciones o incluso trabajar, va en serio ¿alguien se lo habría creído? Somos capaces de hacer más cosas y mejor, tenemos más conocimiento al abasto, y disponible las 24 horas del día. ¿No es maravilloso? Yo no estoy dispuesto a perdérmelo.

¿Y cuál es el precio a pagar? ¿Diez euros más establecimiento de llamadas? Además de eso, el no poder estar concentrados al 100% en una tarea, pero es un precio pequeñísimo por todo lo que ganamos.

No digo que tengamos que estar pendiente del smartphone a todas horas, los extremos son siempre malos, y nadie se va a morir por tenerlo silenciado en un restaurante, ni por activar el modo avión en el cine. Y si realmente es imposible para alguien (y lo es para muchos), esa persona tiene un problema de exceso, como puede ser el alcoholismo o la ludopatía. Incluso, como bien dice Asun, ya se ha acuñado un término para esta enfermedad, Nomofobia.

Ejemplos de los excesos a los que NO debemos llegar.

Ejemplos de los excesos a los que NO debemos llegar.

Sobre el tema de que las relaciones personales están muriendo, estoy en total desacuerdo con esa afirmación. Está más que demostrado que internet desenclaustra a la gente tímida, aunque digan que las redes sociales provocan el efecto contrario, nada más lejos de la realidad, la gente se conoce y lo más importante, sale de su habitación.

Simplemente necesitamos un periodo de adaptación, acostumbrarnos a estar pendientes de la persona que se sienta frente a ti y a la conversación del Whatsapp al mismo tiempo. Con el tiempo ya será lo normal.

El Smartphone, sí, pero no siempre.

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Acerca de Asun y Jorge

Somos una pareja dentro y fuera del blog, y como tal tenemos nuestras discrepancias que en el caso del blog trataremos de exponerlas en nuestras entradas "Yin y yang".

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