Yin y yang: La playa

Yin (Asun)

La playa,

¿Quién puede pensar en algo negativo cuando la nombran? En general, nadie, pero sí que es cierto que cada vez, encontramos más opiniones enfrentadas respecto a ese elemento natural. Y es que, lo que para unos puede ser un paraíso, para otros es un infierno.

A mí me gusta mucho la playa, la edad me hace más delicada con respecto al sol y el calor, pero no la cambiaría por una piscina nunca. Y si la tuviera más cerca, en verano estaría cada dos por tres.

Voy a comentaros todo lo que encuentro de genial en la playa. Para empezar, si nos vamos tempranito, la playa en calma es relajante, el sol de primeras horas no pica, y puedes escuchar la brisa marina que es una delicia. Es el momento ideal para coger primera línea.

¡Qué bonitoooo!

¡Qué bonitoooo!

Cuando van pasando las horas el sol va bronceando tu piel, ¿que tienes mucho calor? Pues una sombrilla al canto. Y ya llega el ambientillo: los niños, la música, la típica tribu de los Brady con la nevera y la sandía. Pero ¡qué castizas son nuestras playas! ¿Alguien se imaginaría el mismo ambiente en una playa de la Costa Azul? Ni imaginarlo.

Si es que se puede hasta practicar deporte para los más activos, palas, volley, e incluso realizar actividades artísticas como figuras en la arena. ¿Qué más se puede pedir? Pues romanticismo, y lo tenemos. Al final del día, el atardecer sentado en la arena, con el sonido de las olas derrite al más duro.

Y por último, la playa también nos permite disfrutar de fiestas por la noche y andar descalzos, creo que esto es lo mejor. Así que, elijas el momento que elijas para ir a la playa, siempre es maravillosa, y lo mejor de todo: ¡gratis!

Asun: Miraaa, que bonitas las esculturas. Jorge: Yo veo el horror del fondo :(

Asun: Miraaa, que bonitas las esculturas. Jorge: Yo veo el horror del fondo 🙁

 Yang (Jorge)

¿Gratis? Gratis dice, jajajaja, me parto…

La playa es un asco.

Empecemos por el principio. O sea, que no me basta con madrugar toda la puñetera semana como para encima también tener que madrugar el fin de semana para que la niña pueda llegar a una “playa en calma” y relajarse.

Pues va a ser que no, porque no somos los únicos genios que han pensado eso, ya que la autopista está a petar de coches domingueros, SUVs especialmente, así que toca chuparse una buena caravana y recorrer 30 Km en una hora. Y pagando peaje.

Luego llega allí y busca aparcamiento, otros 15 o 30 minutos más, para acabar dejándolo donde Cristo perdió la alpargata y encima en parking de pago. Carga con todos los bártulos: nevera, sombrilla, mochilas y bolsos varios, toallas kilométricas, silla de playa, pelota, palas… Chiquilla, que nos vamos a la playa sólo HOY, no el fin de semana.

Al fin llegas a la playa, y ya está a petar de gente, y encima parece que los muy jodíos se ponen de acuerdo para dejar el espacio suficiente entre toalla y toalla como para no molestarse pero que no quepa nadie en medio. Por lo que no hay más remedio que irse a Lima, o sea, lejos del agua, donde la arena quema más.

Como si no fuera poco el mal sitio, siempre hay algún niño que pasa corriendo y te pisa la toalla (¡¡Buf!! Le mordía el pié), porque tiene más cara que educación (y a los padres se la sudan), o un grupo de canis/niñatos/borrachos que te pegan un pelotazo en la espalda porque no les da la gana de irse un poquito más lejos a jugar a “fúrbol”, pese a que se lo hayas pedido amablemente hace 5 minutos. Si además es un día ventoso, toca ir a buscar la sombrilla que se ha volado, tras la consecuente bronca por no haberla clavado bien (mientras, piensas en clavar la sombrilla en otro sitio…).

A petar. Tendremos que poner las toallas separadas. Establezcamos un punto de reunión...

A petar. Tendremos que poner las toallas separadas. Establezcamos un punto de reunión…

Cuando ya no puedes más por culpa del calor, decides irte a dar un bañito, pero eso sí, que se quede alguien en las toallas, porque si las dejas solas luego te ha volado la cartera y las “raiban”. Llegas al agua y está asquerosa, llena de algas, o lo que prefieres pensar que son algas. Decides meterte en el agua, vigilando de no tocar nada, y esquivando gente, pero se te engancha un trozo de bolsa de plástico en el brazo, para luego darte arcadas cuando ves que NO es una bolsa de plástico. Y reza para que no te pique una medusa y hayas echado el día.

Te vuelves a la toalla y a la niña le apetece un “eláo”, así que toca irse al chiringuito a que te sableen el triple de lo que vale en cualquier otro lugar de la Tierra. Cuando estás de vuelta el “eláo” está medio derretido (y encima te llevas bronca por haber tardado tanto).

Es la hora de comer, porque de todos es bien sabido que la playa da hambre. Recoges los bártulos y te diriges al chiringuito, pero como son las 13:30h ya no hay mesa libre, así que esperas una hora a que te llamen mientras ves una pizarra que pone: “Menu de finde 25 leuros”. Te sientas en una silla de plástico (de esas rojas descoloridas de Coca cola o Damm) que ha visto tiempos mejores y te suplica que le practiques la eutanasia y te sirven, tras 45 min de espera, una fantástica paella de arroz y arena.

Después de comer, un ratico más de playa, aunque tú ya estás hasta los cojones y sólo te apetece irte a casa (o al bar) a ver el fútbol/coches/motos.

Cuando al final llega la hora de irse, piensas que el día empieza a mejorar, pero aún queda recoger los bártulos, cargar de nuevo todo el peso hasta el coche, que estaba con Cristo si recordáis (la próxima vez me traigo un transpalet del almacén). Pagar… “¿20 euros de parking? ¿Tú me has visto caratonto o qué? Si es un asqueroso parking de tierra al aire libre.”

Por supuesto, no sería un perfecto día de playa sin un recalentón del coche, o avería, o pinchazo, o peor aún, el aire acondicionado no enfría porque hace un calor de mil demonios y en el capó podrías freír un huevo. Autopista, peaje y “pa casa”, de camino haces números y calculas que te han soplado unos 100 euros en total.

Sí sí. La playa es la caña… y ¡gratis!

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Acerca de Asun y Jorge

Somos una pareja dentro y fuera del blog, y como tal tenemos nuestras discrepancias que en el caso del blog trataremos de exponerlas en nuestras entradas "Yin y yang".

2 pensamientos en “Yin y yang: La playa

  1. Sensei dice:

    Pues para vivir en armonía lo que tenéis que hacer es buscaros una casa con acceso a la playa y…. piscina!! Jajajajajajaja

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