Un objeto imprescindible que se ha perdido en los restaurantes.

A todos nos gusta de vez en cuando ir a cenar a un restaurante con nuestra pareja, con nuestros amigos, incluso con nuestros familiares. Si bien las cosas no están muy bollantes gracias a la crisis, que es como una visita pesada (parece que nunca llega la hora de marcharse), seguimos dándonos un caprichito cuando podemos (porque si no, no entiendo cómo es posible que cada fin de semana estén todos los restaurantes a petar de gente, la crisis debe ser cosa de la otra España).

Ya sea un restaurante asequible o uno finolis, hay algo que hace años que echo en falta, pues en la gran mayoría de locales ha desaparecido, o directamente nunca han tenido, un objeto que para mí, y para muchísima gente, es necesario, imprescindible e incluso vital.

I miss you so... :_(

I miss you so… :_(

Estoy hablando de los percheros.

Cuando entro a un restaurante, lo primero que hago antes de sentarme es buscar una percha o un perchero, porque me gusta colgar mi chaqueta de forma decente. Lo habitual es que no haya, por lo que tengo dos opciones, o la dejo en el respaldo de la silla o la dejo sobre mis rodillas con el consecuente peligro de que se manche de comida.

Diréis: “Pues tampoco es para tanto, la dejas en la silla y ya está. Qué rarito eres…”

Pues sí, es para tanto, me cabrea mucho, no me importa que me llaméis maniático. ¿Por qué tengo que dejar la chaqueta en el respaldo, a escasos centímetros del sucio suelo? ¿Y si llevo una americana? ¿Y un abrigo? Las chaquetas siempre han sido unas grandes sufridoras, nos cubren del frío y del viento, nos guarecen de la lluvia y del clima adverso. Y nosotros somos incapaces de mimarlas un poco dejándolas descansar apaciblemente en una percha. ¡Egoístas!

Más tensión que en una peli de Hitchcock

Más tensión que en una peli de Hitchcock

En el caso de las americanas, no sólo es que se manchen los bajos, también está el hecho de que al apoyar nuestra espalda en la silla dejamos unas horribles arrugas en el cuello de la americana. Y luego están los clientes o camareros que pasan por detrás de ti rozando o llevándosela al suelo (¡Horreur!). En el caso de un abrigo es aún peor, porque arrastrará seguro, y no hablo necesariamente de un abrigo largo, así que toca doblarlo y apoyarlo sobre el respaldo de la silla, con la incomodidad que supone para nuestra espalda porque notamos ahí el enorme bulto de tela.

¡Aguanta, tú puedes! ¡No te arrugues ahora!

¡Aguanta, tú puedes! ¡No te arrugues ahora!

Y por último, los sombreros, como usuario habitual de este elegantísimo complemento, que parece que no arranca en su recuperación por volver a nuestros armarios (o cabezas), ¿Qué ******* hago con mi sombrero? Si lo apoyo sobre la silla (cuando se deja) no hacen falta ni 5 min para que “alguien” lo tire el suelo, así que me toca dejarlo sobre mi rodilla, con lo incómodo que es. Estoy dejando de vestir sombrero por no tener que pasar estos malos tragos.

¿Que haría Walter White al entrar a un restaurante sin perchas? ¿Se lo apoyaría en la rodilla o quemaría el local?

¿Que haría Walter White al entrar un restaurante sin perchas? ¿Se lo apoyaría en la rodilla o quemaría el local?

Y para colmo resulta que los mejores restaurantes para ir a comer, faltando percheros, son los chinos. Ya que suelen tener esas pesadas sillas que parece que las tapizan con piedras, y que tienen respaldos muy altos en los que al menos sabes que no arrastrará la chaqueta/americana/abrigo por el suelo.

Así que, si pensáis como yo, os pido que hagáis presión, cuando entréis en un restaurante preguntad por un perchero, y si os dicen que no hay, poned cara de decepción. Con un poco de suerte de darán por aludidos aunque lo más probable es que les importe tres pepinos. Entre todos, podemos cambiar el mundo.

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Acerca de Jorge

Empecé en el mundillo de los dibujos animados, pero ante la precariedad de trabajo dejé mi pasión por el dibujo y me busque un trabajo-aburrido "de verdad". Más tarde, "gracias" a la crisis, mi vida dio un giro de 180º, abrí un eCommerce e intenté ganarme la vida vendiendo objetos artísticos. Pero la precariedad de salario era incompatible con mi hipoteca. Ahora, por suerte, vuelvo a tener un trabajo "de verdad", estoy contento y tranquilo, y puedo dedicarme a este blog de tanto en tanto.

2 pensamientos en “Un objeto imprescindible que se ha perdido en los restaurantes.

  1. […] en este tipo de locales. No me malinterpretéis, mi intención no es cuestionar estos bares o restaurantes, al contrario, tengo muy buenos recuerdos de algunos de ellos (de otros más bien pesadillas). […]

  2. […] dinero, pero a nadie le gusta hacerlo en sitios desagradables a la vista, olfato u oído. Así como en los restaurantes se echa en falta algo muy importante, en esta ocasión voy a hablaros de los comercios y tiendas, y de cómo arruinan un buen trabajo de […]

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