Las rebajas: del amor al odio en una hora

Este año tenía un deseo irrefrenable de ir de rebajas, porque hace un tiempo que no me compro ningún trapito, e iba con la intención de arrasar, eso sí, todo apuntado en una lista como indican los cánones. Jorge tenía hasta miedo de mí, porque mi idea era estar toooodo el día pululando de tienda en tienda, hasta que me saliesen callos en los pies.

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