Pesadilla con…”las fotos de carné”

Existe una leyenda urbana que dice que hubo una persona una vez que, al hacerse una foto para el carné de identidad, le salió bien. Ese rumor se ha extendido como la pólvora, pero yo aún no conozco a ninguna.

Hoy he ido a renovarme el carné, y por eso cuento esta historia, pero todo empezó dos días atrás…. (ahora surge una pompa de esas estilo sueño).

ojos

horror

Tenía cogida la hora para renovarme el DNI, y se me estaba echando el tiempo encima para hacerme las temidas “fotos de carné” (de fondo se oye un aullido). Total, que el lunes ya me propuse hacérmelas. Me cambié de camisa porque la que llevaba era un poco fúnebre, a ver si eso me realzaba mi tono natural, tan natural que es blanco perla, nada que envidiarles a los coches de hoy día.

Normalmente me doy un poco de color en la cara, por eso de que parezca mona, como recién levantada de la cama, pero aplicando algún filtro de Instagram. Y entonces caí en la cuenta: pero si ahora, por suerte, las fotos del DNI salen en blanco y negro. Así pues, paso del maquillaje como el que pasa de una invitación a un concierto de Muse: ¡tooooonta! Me acabo poniendo un poco de espuma en el pelo, porque ese día no tenía yo los rizos de la chica Pantene, o sea, esos que parecen más falsos que una moneda de chocolate. Y me dirijo a la tienda de fotografía.

Me coloco en la silla, y me dice la chica que me eche el flequillo para atrás un poquito, a lo que yo me meto los dedos y me echo todo el pelo para atrás, para parecer una modelo en una sesión de fotos con viento. Un pequeño detalle: que no soy modelo. Me hace la chica una foto, y a la segunda me dice que sonría. Cuando me enseña las fotos…se hace un silencio sepulcral, un lobo aulla en la lejanía de mi pensamiento, y un grito desgarrador suena en mi cabeza: ¡ahhhhhh qué horror! ¿Pero qué es eso? ¿Soy yo? ¿O la niña del exorcista que tiene un mal día, recién levantada?

versión del grito de Munch

versión de El Grito de Munch

Y es que no hay manera, da igual que una se haga la foto en un fotomatón, en la tienda, o con un profesional, salir bien en una foto para el carné es misión imposible. Pero por si no me había visto bien, vamos a rematar la faena.

Llego hoy, con mi cita cogida por internet, qué modernos nos hemos vuelto desde hace unos años. Me ponen el numerito en pantalla, me siento, y en la mesa hay un monitor enfocado a mi persona, para que vaya viendo si los datos son correctos. No sé cuántas pulgadas tendría, pero llega el momento que temía y, efectivamente, se me corta la respiración, ¡toma foto en primer plano! Gracias al universo que apenas había gente, porque bastante vergüenza es ya que te vea quien te hace el carné, y tú misma.

Será la edad, pero yo he salido de allí muy digna, pasando de foto y de todo, eso sí, con una idea fija en la cabeza: tengo que cambiarme pronto de casa para poder renovarme de nuevo el carné y hacerme fotos nuevas.

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Acerca de Asun Martín

Soy una chica sencilla, que estudió Traducción e Interpretación en la UAB. Ahora mismo estoy trabajando en el departamento de exportación de una empresa de material de laboratorio, y en mis ratos libres leo y escribo para este blog. Como podréis comprobar, soy amante de las letras y defensora a ultranza de la corrección en los diferentes idiomas.

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