Las rebajas: del amor al odio en una hora

Este año tenía un deseo irrefrenable de ir de rebajas, porque hace un tiempo que no me compro ningún trapito, e iba con la intención de arrasar, eso sí, todo apuntado en una lista como indican los cánones. Jorge tenía hasta miedo de mí, porque mi idea era estar toooodo el día pululando de tienda en tienda, hasta que me saliesen callos en los pies.

ir de compras

ir de compras

¡Hay que ver cómo cambia la historia unos momentos más tarde! Una hora y media después ya quería huir como Bichito Wallace. ¿Tal vez es que me dolían los pies a más no poder? ¿O había fundido tan rápido la tarjeta de crédito que no daba para más? Pues nada de eso para mi desgracia.

Hubo dos razones de peso, la claustrofobia y los olores. Empezando por el primer motivo, pensaba que eso de las colas antes de que abriesen las tiendas era un montaje de la tele, pero no, se ve que sí que hay gente que hace eso así que, cuando yo llegué (un cuarto de hora más tarde de la apertura), las tiendas grandes parecían hormigueros en plena efervescencia. Dada mi pequeña estatura quise huir antes de que me viese enterrada entre los pies de las compradoras desatadas.

el grito de Munch

el grito de Munch

Hablando de pies, esto se relaciona con mi segunda razón para la fuga: los olores. La delicadeza del olfato la tenemos más o menos desarrollada, pero yo, para suerte o desgracia, la tengo bastante. Os cuento una de las escenas en las que me vi involucrada: estaba mirando ropa en unos percheros cuando, de pronto, se me acerca una depredadora de la ropa, no me había percatado de su presencia cuando alza el brazo derecho. ¡Noooooo! Era la táctica de la mofeta, y me dio como un guantazo en la cara, haciéndome retroceder para no volver más a la zona. ¿El resultado? Mofeta depredadora 1, mi persona 0. Y me dejó tan noqueada que ya no quise seguir más con las compras.

Para alegría de Jorge, ya se me han quitado esas ganas locas de rebajas, lo que no quiere decir que no vuelva al ataque algún otro día, a horas menos concurridas, para seguir con mi lista, porque eso sí, la lista no está acabada…

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Acerca de Asun Martín

Soy una chica sencilla, que estudió Traducción e Interpretación en la UAB. Ahora mismo estoy trabajando en el departamento de exportación de una empresa de material de laboratorio, y en mis ratos libres leo y escribo para este blog. Como podréis comprobar, soy amante de las letras y defensora a ultranza de la corrección en los diferentes idiomas.

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