Micropagos en los juegos para móviles, la codicia como modelo de negocio

Me considero un jugador veterano de videojuegos, me gusta mucho jugar, lo hago desde que tengo uso de razón. Nací con una consola bajo un brazo y un PC bajo el otro (mi madre lo pasó fatal en el parto), y he crecido junto con la industria del videojuego, que por cierto hace una década que factura más que la industria del cine y la música juntas, ojito (y aún recuerdo cuando mi yaya me decía que los marcianitos eran para delincuentes y gamberros).

Hace años, cuando Sony se metió en el mundillo con su PlayStation, pocos imaginábamos el daño que eso iba a hacer (y muchos lo niegan). Los videojuegos, un entretenimiento que era exclusivo, al alcance de unos pocos e interesante para unos pocos más, se convertían en ocio comercial. Desde entonces muchas empresas nuevas, y veteranas procedentes de otras industrias, se han introducido en este mundo con el fin de ganar dinero… que sí, que las empresas están para eso, pero digamos que antes había cierto amor por el trabajo. Ahora, sin embargo, sólo se busca la forma de ganar más y más dinero, con estrategias comerciales éticamente discutibles.

Uno de los modelos de negocio más deleznables es la de los micropagos, también llamados (aunque a veces de forma incorrecta) Pay2win.

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Yin y yang: Kim Kardashian Hollywood

Yin (Asun)
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Si tuviera que definirme en algún tipo de jugador no podría hacerlo, hablo a nivel de los juegos de móviles. Porque me ha dado por cuidar mascotas, matar zombies, rescatar princesas, o acabar con piratas. Eso sí, cuando me gusta un juego me vicio de mala manera.

Y ahora me ha dado por uno al que nunca pensé que me engancharía, es más, el nombre ya me daba repelús… KIM KARDASHIAN: HOLLYWOOD, me recorría un frío fantasmagórico por el cuerpo al pronunciarlo.

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Yin y yang: ¿Somos esclavos del móvil?

YIN (Asun)

Mucho se ha hablado ya de las repercusiones de estar globalmente conectados por medio de las nuevas tecnologías. Hay defensores y detractores por doquier; nosotros tampoco hemos podido resistirnos a hacer nuestro enfoque yin y yang sobre el asunto.

En las películas futuristas siempre se ha mostrado un lado frío y oscuro de las relaciones personales, el futuro metálico parece no dejar sitio al contacto cálido del tú a tú. Nos ha parecido siempre algo irreal, porque ¿cómo los humanos vamos a dejar de mantener relaciones “humanas”?

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