6 Tipos de cliente que desearías no haber conocido

De la misma forma que los tiempos han cambiado, los medios para comprar también, y la compra por internet es tan usual como cambiar la foto de perfil de WhatsApp, nos encontramos con que los estereotipos de cliente, no deseados, también han mutado.

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Hagamos un repaso de la selva de clientes que podemos descubrir según el medio escogido, ya sea presencial u online.

De forma presencial:

  • El esquiador de eslalon: se trata de aquél que llega a una tienda, no dice ni pío, intenta pasar desapercibido, y siempre trata de esquivar a los dependientes, en ello le va la vida, no vaya a ser que se le ocurra alguno saludarle y tenga que responder, no pidamos esfuerzos sobrehumanos.
  • El que parte la pana: veni, vidi, vici. Llega, tampoco saluda por supuesto, y pregunta como si fuera el amo del lugar: “oye, ¿dónde tenéis esto?” O “estoy buscando…”. Sin saludar, sin un por favor, sin un gracias. Coge, pregunta y se va, es un maleducado, y si puede interrumpir otra conversación, mejor. ¡Olé tú!
  • El ladrillo: puede ser la versión en la que aprovecha cualquier excusa para explicarte su vida, o en la que no para de preguntar especificaciones, es un pesado de cuidado, lo mires por donde lo mires.

De forma online:

  • El troll: porque igual que hay trolls en los foros, también te los encuentras como clientes, son los que están esperando a que la empresa la pifie para poder exigir algo gratis, o amenazar con ponerlos a parir por la red.

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  • El cuelga-carritos: esa gente indecisa que lo compraría todo, pero que, a la hora de la verdad, se desinflan y no compran nada, añaden cosas al carrito y luego lo dejan colgado, ¿os imagináis hacer lo mismo en un súper? Creo que a nadie se le ocurriría dejar el carrito en mitad de la sección de charcutería y largarse. Pues que sepáis que los carritos colgados los ve la gente de la tienda online, así que, almenos, vaciadlos.
  • El rompecorazones: aquél que reserva varios hoteles con cancelación gratuita para que no le quiten las buenas oportunidades, pero luego va anulando una por una sin compasión, cual si se tratase de un concurso de talentos, hasta que se queda con uno. El resto de hoteles se quedan hechos polvo ante este rechazo sin explicaciones, es cuando viene la frase: no es por ti, es por mí…

De los buenos clientes tan solo puedo decir que, ojalá hubiera más como ellos, y, aunque son muchos, no los suficientes.

Por otro lado, si hacemos introspección, ¿acaso alguien se salva de haber sido un mal cliente en alguna ocasión?

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Acerca de Asun Martín

Soy una chica sencilla, que estudió Traducción e Interpretación en la UAB. Ahora mismo estoy trabajando en el departamento de exportación de una empresa de material de laboratorio, y en mis ratos libres leo y escribo para este blog. Como podréis comprobar, soy amante de las letras y defensora a ultranza de la corrección en los diferentes idiomas.

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